










Pintura de Chiva en San Vicente, Antioquia. Fotografía de Alex Cuervo, Mayo de 2009.
Para vero otras imágenes de chivas haz clic en: Chiva artística y Yo reinaré.
Fotomaratonistas en acción:
















Enlaces de la Fotomaratón anterior: Fotomaraton Semana Santa -También hoy viernes Santo: Fotomaratón de Semana Santa – Lo Sagrado y lo Profano. Primera fotomaratón bloguera de Semana Santa en Medellín
En somos iguales de Carlos Múnera:Â Si no va a comprar, déjeme trabar
 
En Con qué se come: “Caldo callejero†– Fríjoles, frijoles, frisoles o como los quiera llamar – Carrito callejero

Barrio Nuevo, Bello. 2008
Es evidente como ha cambiado el clima y no quiero entrar aquí a dar explicaciones sobre el porqué. La lluvia resulta un elemento interesante para los poetas y los románticos, y hay ocasiones donde uno dice que “que bueno que llueva†pero bueno es culantro pero no tanto y mucho menos cuando hay tantos problemas para la gente que vive en zonas de riesgo, cuyas casas están hechas con materiales poco aptos para construir lo que es un espacio para habitar.
Hace rato no tenemos un verano normal, los días de sol se reducen a unos cuatro o cinco y después de eso: el frío, nubes y agua a cantaros. Tanta que ya ni la cloaca de esta ciudad (el río Medellín) da abasto para evacuar todo lo que allí va a parar. La consecuencia es: una ciudad parcialmente inundada, caos vehicular y mucha gente necesitando ayuda… Creo que va siendo hora de que nos preguntemos sobre lo que pasa y sobre todo lo que viene.





Le tomé una primera fotografía y sentí algo de confianza porque por lo general, cuando se tiene una cámara automática y un zoom de corto alcance, siempre que se presiona el obturador, el pájaro ya va lejos. Me le acerqué y le tomé más fotos, unas horizontales, otras verticales y el pajarito parecía que posara. Fidel dice que es un “pechirojo†yo le digo que es un “pincheâ€, por su color grisáceo parduzco, y el me argumenta que tiene plumitas rojas en el pecho, que así son las hembras, pero en fin, es un pajarito de ciudad y la urbe todo tiende a volverlo gris y pequeño.
Desde hace tiempo me vengo preguntando ¿dónde estarán las oscuras golondrinas? Cómo en el poema aquel del famoso poeta español, mentira, pero si recuerdo que en mi infancia veía en los cables de la electricidad abundantes y grandes aves con negro esmoquin que anunciaban aguaceros, pero ya escasamente se ven y son muy pequeñitas a comparación de las de aquella época. Y hay una imagen que no se me borra de la memoria: una bandada de aves formando figuras en el cielo, como cuando en la tele presentan esos cardúmenes de peces dando vueltas. Esas cosas no se volverán a ver en las ciudades, sólo pajaritos grises que por lo menos les sonríen a las cámaras, para que queden registrados y cuando desaparezcan del todo podamos mostrárselos a nuestros nietecitos.
Desde hace rato me ha estado picando por hacer unas reproducciones bien buenas de algunos de los clásicos animados de
Aquí les dejo dos temas que seguramente les van a gustar y que les traerán buenos recuerdos.
Capitan Centella – Gekko Kamen:
[http://www.homohabitus.org/blog/audio/centella.mp3]
Mazinger Z (español):
[http://www.homohabitus.org/blog/audio/mazinger.mp3]
En estos días pasaba por el barrio El Pedregal y vi que en el parque principal habían instalado un parque de diversiones y como siempre me antojé de ir a tomar algunas fotos…
La cámara con el trípode, para tomar fotos nocturnas sin flash porque realmente no me gusta utilizarlo más que cuando es estrictamente necesario. Al cabo de un rato se nos acercó un señor a decirnos que los dueños de la montaña rusa estaban muy azarados con nuestra presencia porque no sabían para qué eran esas fotos. Nosotros explicamos que era para una revista en Internet que trata sobre la cultura de los barrios y las cosas se tranquilizaron aparentemente.
¿Qué será lo que sucede? Hay un temor morboso hacia las cámaras y más cuando están montadas en el trípode. Vivimos atemorizados, señores, “el que nada debe nada temeâ€. Ya son varias veces que nos sucede lo mismo.

Mucho, muchísimo calor en estos días, insoportables se vuelven las tardes de trabajo en este encierro, quisiera salir a tomar fotos y aprovechar el sol intenso o a inspirarme como antes en el diario transitar, pero las ocupaciones no lo permiten, mejor me puse a esculcar un poco y encontré esto que viene a continuación.
______________________________
El sol pica,
produce una tarde extravagante
que huele a humanos en su salsa.
Las gaseosas
se venden como el pan caliente
pero heladas,
hecho que hace sonreír
a los dueños de las embotelladoras
en sus camas de clínica.
Suena el timbre del colegio
y una serie de niñas,
con la faldita a cuadros
más arriba de la rodilla
y las medias recogidas
a la altura de la pantorrilla,
salen a la calle,
ruidosas,
como procesión desesperada
de pollos al abrevadero.
Tres niñas olorosas a cuaderno de matemáticas,
sudor y restos de tajalápiz,
coquetean al señor de la chaza
que vende cigarrillos mohosos
y dulces ya chupados.
El viejo mete su mano
en el bolsillo roto del pantalón
haciéndoles gestos maliciosos,
las niñas preguntan todos los precios
y no compran nada.
Un perro que parece trapero viejo,
sofocado,
permanece en el suelo
luego de un caluroso ajetreo
con un borracho loco.
Cualquiera creería
que los pájaros
están muertos en los alambrados.
Varias veces que me he puesto a reflexionar sobre mi generación en cuanto a la forma de vivir, el imaginario y las oportunidades que teníamos para desarrollar ciertas actividades cotidianas y la conclusión que he sacado es que debido a los cambios tecnológicos, políticos y culturales, a nosotros los “adultos†contemporáneos (pongo adultos entre comillas porque legalmente ya no somos jóvenes pero realmente a nivel de conciencia nos encontramos en transición y por las cosas que hacemos, imaginamos y soñamos, creo que nunca vamos a “madurarâ€) nos ha tocado vivir muchos cambios en cortos espacios de tiempo, especialmente en lo que se refiere a comunicación, transporte, diversión y alimentación.
Esta actividad romántica de recordar que muchos repudian, para nosotros es un ejercicio delicioso que hacemos frecuentemente en las tertulias de fin de semana con pola en mano. Nos ha tocado vivir muchas cosas, hemos visto llegar el ruido y la contaminación visual, la depreciación de los objetos y la explosión del color. Recordamos los juegos, los juguetes, las sorpresas, los paseos, los alimentos y las maneras. Homo habitus pretende ser un compilador de todos aquellos casos y cosas que evidencian el paso del tiempo, la vida particular de una ciudad, un barrio y un grupo de seres humanos que han vivido en la época de los cambios y la velocidad.