Archive for junio, 2007

Adiós a un í­dolo

Viernes, junio 29th, 2007


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Fue casual que se me ocurriera escribir un cuento basado en una canción de Antonio Aguilar y que dí­as después falleciera este gran í­dolo de la canción popular… Escribo este post, aunque un poco tardecito, para hacerle un homenaje a aquel charro mexicano que tantas borracheras nos ha amenizado. La parca se lo llevó, pero su música nos queda… Q.E.P.D

El corrido de Lucio Vásquez

De la serie dedicada al loco música
Por: Alexander Cuervo

Esta historia comienza como las clásicas pelí­culas japonesas, con un majestuoso paisaje de montañas negras, cielo anaranjado, nubes espesas y un grupo de aves pasando en un apacible vuelo, para luego narrar un suceso de carácter violento. Pero no con música hecha con instrumentos de bambú sino con ranchera de fondo.

A sus escasos 35 años Lucio no tení­a otra profesión más que la de voceador, trabajaba disfrazado de payaso harapiento anunciando el menú del dí­a afuera de un restaurante en el centro de la ciudad; de esos que venden un puñado de frijoles mal escogidos, arroz mazatudo, la carne delgadita como tela y ensalada de repollo con el limón agrio en un plato despicado, acompañado de jugo de guayaba vinagrosa o de tomate de árbol, por solo tres mil “pesitos”.

Ver cuento completo => “El corrido de Lucio Vásquez”

El libro más leí­do

Jueves, junio 28th, 2007

Fragmento Revista Micro

Detalle Revista Micro – Fonoteca de antioquia
Palacio de la cultura Rafael Uribe Uribe

Las estadí­sticas lo confirman, La música popular en Medellí­n 1900-1950 es el libro, de nuestra biblioteca virtual, más descargado hasta ahora… Este es el resultado de un trabajo histórico de investigación, con tintes muy personales, en el cual Luí­s Guillermo Gutiérrez “Darwin”, traza los caminos generales, por los cuales la ciudad de Medellí­n se construye históricamente a nivel musical a principio del siglo pasado.

En su transitar por el tema, demarca rutas sobre lo popular y la ciudad de Medellí­n de la época; pues la música es un elemento que transversa la temática cultural y delinea situaciones económicas que permiten que las músicas y los músicos locales y foráneos hagan historia en dicha ciudad, dejando pistas y evidencias en lugares y medios de comunicación desaparecidos y aún existentes.

Descargar el libro (Formato: PDF peso: 1523 kb)=> La música popular en Medellí­n 1900-1950 – Luí­s Guillermo Gutiérrez

Ver otros libros => Catálogo – Biblioteca virtual

Con mucho valor sentimental

Lunes, junio 25th, 2007

Hací­a rato no salí­a un domingo a realizar la clásica actividad cultural del ocio dominguero con ingesta de churro grasiento y paleta de $ 500. Me animé a sair porque en dí­as pasados un amigo me pasó la información de la Gran feria automovilí­stica de carros que se convirtieron en vitrinas comerciales, en el marco de MDE07, y realmente no sé que pasó y me abstengo a generar juicios, pero carros hubo pocos a pesar de que la propuesta es tan buena y que en Medellí­n hay tanta “chatarra hermosa”. Se pudo hablar con Carolina Salazar, muy formalita ella, artista bogotana encargada de esta actividad y quedamos en establecer contacto, eso esperamos.

Estos vehí­culos me hicieron recordar un cuento que escribí­ hace algunos años, publicado originalmente en la revista Camaleón y que se los comparto aquí­ para que se lo soyen, además de la imagen del carro insignia de la feria llamado “El carro fantasma” de don León Isaza.

El Carro Fantasma

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LA TARTANA DE DON CUCO

Don Cuco viví­a en la loma, exactamente diez cuadras arriba del supermercado donde trabajaba llevando mercados, en su automóvil modelo setenta y dos. La marca no la recuerdo porque fue lo primero que se le cayó.

Como acostumbraba, ese dí­a se levantó temprano para tomarse la “totumada de aguapanela” con un pedazo de pan del viejo, del viejo de la panaderí­a de la esquina. Su mujer y sus cinco hijos le ayudaron a sacar el carro empujado del garaje, para encenderlo y calentarlo media hora, como era debido antes de arrancar. El ruido que desprendí­a ese bendito auto era aterrador, casi infernal, además de la humareda y el olor. Los vecinos le gritaban: “¡Cuco, viejo pendejo, deja dormir!, ¡Apagá esa cafetera, demente!, ¡Nos vas a intoxicar a los niños, desgraciado!”. Improperios a los que el cucho hací­a caso omiso y seguí­a calentando su carro.

A los 25 minutos de calentamiento, haciendo un ruido extraño, el carro se apagó, pero igual arrancó loma abajo dejando en el piso el parachoques, veinte tuercas, unas cuantas arandelas, resortes y un pedazo de manguera. Luego de la primera cuadra por la que rodó, el endemoniado automóvil ya se le habí­a caí­do la pintura, un retrovisor, la tapa de la gasolina, la masilla epóxica de varios arreglos anteriores, otro número considerable de tuercas y el rodillo del mofle. Don cuco mantení­a firme el volante a pesar de que el carro en la segunda cuadra habí­a dejado regados en el camino los stops, el capó, los retrovisores, las dos puertas y una de las ruedas delanteras con todo y suspensión. Los frenos no le respondí­an. En la tercera cuadra, se levantó por los aires el resto de la carcaza llevándose consigo el filtro del aire, la “concorgaña del gutiplin”, cuatro pedazos de manguera más y el bomper. La gente que veí­a la bola de chatarra bajando a gran velocidad, sorprendida decí­a: “¡Uy qué nave!”.

Cinco cuadras más abajo botó las dos ruedas traseras y el mofle completo con el silenciador de gases y todo. También mandó al carajo la baterí­a, la correa del acumulador, la palanca de transmisión, los pistones de la chumacera, treinta resortes variados, la cojinerí­a trasera y el ventilador lambicuánico. El cucho se aferraba cada vez más el volante y la apocalí­ptica procesión de partes seguí­a. A la sexta cuadra se vieron volar varios engranajes. La biela, la viola, unos cilindros, la rueda que faltaba y medio chasis con el tanque de la gasolina, que por un milagro no explotó. Pasando la séptima cuadra se le empezó a caer lo que hací­a mucho rato no le funcionaba al carro: la calefacción, el cenicero, los interruptores, el radio pasacintas, las luces del tablero. Al lugar de trabajo llegó vivito y coleando, pero no lo parecí­a porque estaba completamente pálido y tieso, sentado en la silla que fue lo único que le quedó entero y aferrado al volante que cambio de forma debido a la manera como el cucho lo apretaba. En el pedacito de calle que le faltó para llegar al supermercado lo arrastraron siete gamincitos que le decí­an en coro “Don Cuco, regálenos una moneita”.

Tres Dí­as se demoró el desgraciado de “Cuco” en recoger completicas las partes del carro, a excepción de los “chirifrostis” y el alambrito con que aseguraba el seguro, que parecí­a que se los hubiera tragado la tierra. El arreglo le costó más de lo que hubiera costado un carro nuevo, pero él dijo que el valor material era lo de menos, que lo que más importaba era el valor sentimental.

Publicado en: Revista Camaleón No 15. Mayo – Junio de 1999.
Por: Alexander Cuervo.

Pasando la tarde en el Morro de Moravia

Martes, junio 19th, 2007

Siguiendo a Alex con las imágenes poéticas, público este atardecer que capturé el lunes festivo, 11 de junio, en un momento de viento fresco, temperatura media, sonidos alegres emanando de un parque de diversiones ambulante, niños jugueteando al rededor pidiendo ser fotografiados y personas de agradable conversación.

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Memoria Moravia 2007

Un amanecer

Domingo, junio 17th, 2007

Hací­a rato no experimentaba la belleza en la mañana… El final de la noche y comienzo del dí­a nos regalan imágenes explosivas que representan lo sublime.

Memoria Moravia

Martes, junio 12th, 2007

Uno de nuestros proyectos en desarrollo es el de Memoria Moravia, ya que éste clásico barrio de casas improvisadas construido sobre lo que antiguamente fue el basurero de la írea Metropolitana de Medellí­n, desaparecerá de la vista gracias al plan de reubicación (Intervención Integral del barrio Moravia) que ha adelantado la Alcaldí­a de la ciudad para los habitantes de este sector y por el cual también hemos podido asistir varias veces a hacer un trabajo de fotografí­a que queremos trascender y convertirlo en un verdadero proyecto de memoria digital donde se presente allí­ la faceta cultural y plástica de los habitantes y el lugar.

Nuestro archivo sobrepasa las mil quinientas fotos de Moravia y son muchas las apreciaciones escritas y las anécdotas por contar, que aquí­ en este blog iremos publicando como un ejercicio para el desarrollo del proyecto y medio de comunicación para los lectores interesados en el mismo.

Inundación

Martes, junio 12th, 2007

Las lluvias este año han sido bastante fuertes y algunas poblaciones sufren los estragos que causa el agua… En los noticieros hemos visto como la gente tiene que evacuar sus casas debido a las inundaciones que cada vez son más amplias, otros que se niegan a hacerlo suben sus muebles y enseres sobre ladrillos para protegerlos de la humedad, también hemos podido ver a algunas personas navegando en canoas por rí­os que comúnmente son las calles del pueblo.

Gracias a Carlos Rodrí­gez que está laborando en el municipio de Nenchí­ Antioquia podemos ver estas imágenes donde se aprecia la magnitud del problema que estamos viviendo debido a los cambios en la naturaleza.

La Minorista

Viernes, junio 8th, 2007

El pasado 26 de mayo tuve la oportunidad de tomar algunas fotografí­as en la sección de alimentos, de la Plaza Minorista de Medellí­n, uno de los lugares soñados, por Homo habitus, para un trabajo artí­stico y cultural. Este puede ser el inicio, de algo que esperamos sea mas frecuente. A continuación les presento una pequeña muestra de lo que allí­ se captó.

Gracias a Fabio Giraldo, Coordinador de Bienestar Social de Coomerca, por su amabilidad, autorización y acompañamiento en este recorrido.

Disenterí­a

Viernes, junio 8th, 2007

Quienes han seguido la publicación de Homo habitus desde el principio reconocen esta imagen que apareció en la edición sobre alimentos en agosto de 2005… Algunos sabrán qué es Disenterí­a y lo que ha significado en el desarrollo de nuestro trabajo, pero tanto para aquellos que recuerdan y la odian menos que nosotros, como para los que no la conocen aun, les informamos que está disponible el blog donde se irá guardando el material clásico de nuestro archivo y una que otra barbaridad nueva, para no perder la costumbre de ser mediocres.

Vaya al blog de Disenterí­a haciendo clic sobre la imagen y deje cualesquier comentario que en un futuro se le agradecerá.

Cementerio de Barbosa

Miércoles, junio 6th, 2007

Muy pocas veces he ido a Barbosa y casi todas han sido de paso, pero siempre me ha llamado la atención su cementerio y siempre habí­a querido tomar algunas fotografí­as, porque una vez que pasé vi un arrume de ataúdes vací­os y bastante desbaratados.

El pasado fin de semana volví­ a pasar por allí­ y esta vez si tuve la oportunidad de tener mi cámara a la mano… La impresión fue distinta y las imágenes quedarán en el archivo para nuestra futura colección de cementerios.