Archive for abril, 2009

Calle Barbacoas. Del poeta Jaime Arturo Sanchez Trujillo

Martes, abril 28th, 2009

Por sitio Barbacoas
que también es decir bocanadas, francachela del embale, aventurado zarzo de afán y sin remilgos,
parche desliz, paí­s noctámbulo.
Una cuadra abajo del farolero parque de parias de la guerra
donde de tiempo atrás hace cuentas la impaciencia,
de un Bolí­var de bronce, mudo y estacado.
En un sitio proclamado a las buenas o a las malas
la calle del pecado,
cuyo arrebato solo duerme de la acción
con un poco de siesta
y sancocho pobre los domingos.
Inquilinos sin nómina,
habitantes de inciertos pavimentos,
tropillas del sarao a quemarropa,
pernoctan las vigilias tramando pesadillas en su exilio.
Y al lado de una sala de cine porno ya cerrada,
que siempre fue inútil frente a directos hechos aledaños,
hoy tierra prometida de templos obsoletos,
con malabaristas,
demandantes de dioses de moda
que vomitan el Apocalipsis;
una junta de jerarcas de reinos olvidados,
—maestrí­as ignoradas del verbo crudo—
manotean el ingenio en las señales,
las trampas y los gestos,
por trochas torcidas del remolino.
Para anunciar las más ágiles alertas, cantar certezas,
advertir un corone, o el arribo de un intruso anfibio.

Por sitio Barbacoas
en medio de bermudas apretadas,
y escuálidas chicas del encanto,
de avezadas del oficio
que ofrecen lucero fatal entre sus piernas,
de redondas minifaldas de travestis,
de borrachos esculcados de afán
que estucaron su obelisco,
y ahora babean tropezando en los bolsillos;
caravanas de ansiosos desfilan a escurridos pórticos,
para hacer compras furtivas del viejo embeleco,
en tiendas de yerba, aserrines y pastillas,
que funcionan con impuesto clandestino y sin permiso.

Ese paraje undoso, tiene además alrededor solemne,
destacados e indómitos vecinos;
ventas de pescado barato, casas prepago de oración,
atractivas gangas callejeras del contrabando,
una amurallada Basí­lica,
desvanes apurados de culebreros polí­ticos,
y a la vuelta como dedo al anillo prohibido,
el apretujado edificio de la fiscalí­a.

Por calle barbacoas,
según dicen los viejos veteranos contando las arrugas
y está escrito en su oloroso santuario de ladrillos
el espí­ritu de las bacanales vive en el fandango,
acunando el más antiguo de los ritos.
Y exhalando algo
que nadie puede pasar por alto
o de agache fácilmente:

Un extraño y oscuro atractivo.

Pinturas ubicadas en la calle Barbacoas de Medellí­n, tomadas por “La patrulla” en la fotomaratón de Semana Santa, 2007.

Otras entradas relacionadas: Barbacoas,  Lo sagrado y lo profano.

Ayurá. Memorias de ciudad

Jueves, abril 23rd, 2009

Sillitas

Lunes, abril 20th, 2009

Usted se puede sentar en ellas o utilizarlas como repisitas, pero lo mejor es tintiar acompañado y dormir haciendo equilibrio.

Sancocho de tripa ahumada_Tadó

Viernes, abril 17th, 2009

 Venta de tripa ahumada

Una de las caracterí­sticas más importantes de un sitio es su cultura culinaria y por eso uno de mis mayores placeres al viajar es la comida tradicional la cual pruebo en cada sitio a donde voy, es muy importante para mi entrar en el juego del paladar de los comensales de los sitios que visito, no es de mas en el Chocó.

Algo que nunca habí­a visto en ningún sitio a donde habí­a ido, y que desde el dí­a que lo probé quedé como su mayor seguidora y que me gusta bastante es un platillo tradicional de Tadó llamado “Sancocho de tripa ahumada”; yo habí­a escuchado del sancocho de pescao, pollo, gallina, negro, tres carnes, res, hueso, etc…, pero de tripa… nunca, y cual fue mi sorpresa al encontrarme con este platillo que además para mi gusto es bien rico y exótico.

Pero no todos en el pueblo hacen las tripas, nos contaban que una señora en el pueblo se encargaba de hacer estas tripas las cuales luego de sacarlas del animal, las lavan, ahuman por uno o dos dí­as sobre el fogón de leña y luego las venden en las calles, trabajo que a veces realizan los niños de la familia. Mucha gente del pueblo las compra para el almuerzo y hacen un delicioso sancocho con otras exquisiteces de la región como el cilantro salvaje, el cual también es delicioso.

“Azotando” pared

Miércoles, abril 15th, 2009

La cafeterí­a “kokorico”, de la Universidad Nacional de Medellí­n, es área autorizada para azotar pared.

Sello personal de un duende que habita el Barrio Sevilla, por Botero Soto.

Ella está al frente de la Universidad de Antioquia, afuera de la Facultad de la Rumba, en una Caja de telefonos, junto a la autoridad, “sollándose los tropeles”.

Bush es un pirata radioactivo.

Con el pasar del tiempo perdió la radioactividad… y el respeto.

Amo mi televisor

Lunes, abril 13th, 2009

Estencil ubicado detras de la iglesia del municipio de Rio Negro, marzo de 2009. Otro estencil sobre tv en: Estencil callejón bantú

Señores caidos

Sábado, abril 11th, 2009

Va terminando la semana santa, “parranda santa” o las “vacaciones de semana santa” y mientras los canales nacionales e internacionales aprovecharon para saturarnos de “pelí­culas de dios”, nosotros “revolcamos” nuestros archivos para seleccionar nuestras imágenes de santas y santos, les dejamos una muestra con nuestros: Señores caí­dos.

El de Monserrate en Bogotá…

El de una casa en el barrio Santo Domingo Savio, en Medellí­n…

El de la iglesia principal de Anorí­, Antioquia…

El de la iglesia de Vegachi, Antioquia…

También el de Remedios, Antioquia…

Y el de la iglesia Segovia, Antioquia…

Otras imágenes religiosas en: Lo Sagrado y lo Profano. Primera fotomaratón bloguera de Semana Santa en Medellí­n y en Cargueros. Primera Fotomaratón Bloguera de Semana Santa en Medellí­n.

Mi muñeca de trapo

Lunes, abril 6th, 2009

 

Primer momento: Llegar a Tadó

A Tadó se puede llegar desde Medellí­n por ví­a terrestre a través de la ví­a panamericana, luego de 16 horas de viaje. Otra manera de acceso es por ví­a aérea en avioneta al municipio de Condoto (Chocó) y posteriormente por tierra llegar a Tadó. Esta avioneta se aborda en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellí­n y a pesar de los múltiples inconvenientes, es más rápido abordar y llegar luego de 45 minutos de vuelo. Desde el avión se pude apreciar las zonas impactadas por las retroexcavadoras o retro como es llamado por los habitantes de éstos municipios, las extensas zonas de minerí­a semi-tecnificada, lo cual resulta ser un espectáculo muy impactante a primera vista, algo así­ como una franja sin vegetación de color naranja enmarcada por una selva que parecí­a oponerse con un abrazo. Luego de llegar a Condoto, se debe llegar a Istmina y de allí­ Tadó.

Cuando uno llega al Chocó éste se ve representado en la percepción de nuevos olores, el calor, los colores, los sabores, otra gente la gran mayorí­a afrocolombianos, con otro ritmo de vida, otra voz, otro acento, otra corporalidad; cada elemento armonizado, lo cual lo hace a uno entender que todo aquello tiene que ver con sus representaciones de lo que es el ser chocoano afrocolombiano.

Luego: Mi muñeca de trapo
“Playa de Oro”, es una acogedora vereda de Tadó, lleva este nombre porque los españoles en su búsqueda del dorado creí­an que allí­ las playas estaban llenas de oro, lo que no se dieron cuenta era que tení­an tesoros más grandes que el mismo oro que estaban buscando, la alegrí­a de la gente, su cadencia, tranquilidad y hospitalidad hacen de “Playa de Oro” uno de los mejores lugares para vivir.

Cuando era niña mi papá viajaba mucho por su trabajo y llegaba cada 8 o 15 dí­as a la casa, así­ que las ansias cada vez que sabí­amos que iva a llegar no nos dejaban dormir. Uno recuerda cosas extrañas y más aun de cuando está tan pequeño (4 o 5 años), así­ que lo que estoy contando, no sé con certeza, si en realidad es un recuerdo o hace parte de una construcción de situaciones de mi imaginación infantil de aquella época. Sin embargo, es una escena tan real, que estuvo en mi cabeza al realizar este relato, que dudo mucho sea una reelaboración ficticia.

Mi papá llegó como lo habí­a dicho y mientras comí­a le dijo a mi mamá que le alcanzara el bolso porque nos traí­a algo de regalo, así­, sacó del interior tres bolsitas, que luego de mirar el contenido, las repartió entre nosotras, una para cada una; al abrir la bolsa encontré un amasijo dorado, tejido a propósito… ¡con tanto enredajo!. Mientras mi mamá me poní­a aquellos pequeños amasijos en las orejas me explicó que eran aretes de filigrana, y que la filigrana era como un hilo de oro con el que hací­an joyas y que eso lo hací­an en el Chocó, que era de donde vení­a de trabajar mi papá en aquella ocasión. Luego, mi padre se sentó en el suelo con nosotras y trató de dar respuesta a mis preguntas, las de una niña de cuatro años con su hermanita de dos años, sobre que era el Chocó.

“…es un sitio grande, lleno de árboles más de los que hay en Támesis (pueblo del suroeste antioqueño en donde pasábamos las vacaciones), está lleno de maleza como la huerta del abuelito, hace mucho calor como cuando vamos a piscina a Comfama de Girardota, llueve todo el dí­a y la gente es negrita, negrita como la muñeca de trapo que te regalamos Verónica, pero es muy pobre y como son tan pobres los niños no tienen ropa.” Imagí­nense mi imagen del Chocó a ésta edad: pegotudo, acalorado, lleno de maleza que pica, con gente negra y mojada, como mi muñeca de trapo pero sin el delantal que ella tení­a.

Con el tiempo, la imagen del Chocó ha cambiado más que un poco a aquella primera caricatura sobre él y me han permitido acercarme de una manera mas real por medio de mi trabajo y mis viajes realizados al municipio de Tadó.

La “moda” de colgar los zapatos no pasa

Jueves, abril 2nd, 2009

 

Y habiendo tanta gente caminando descalza…