Las cocineras fumando tabaco son imágenes que he visto en varias pinturas de restaurantes. Atizan el fogón con una china o depositan los alimentos en la olla mientras saborean su amargo compañero; a su alrededor: ollas, cubiertos, alimentos y hollín. Es una especie de un ritual que nunca he visto en vivo y en directo, pero que me hace pensar en dos situaciones; una de ellas es la llamada anticocina, relacionada normalmente con mujeres que realizan preparaciones con fluidos corporales, partes de animales poco comunes en la mesa e insectos; pócimas de amor o hechizos para encantar, basadas principalmente en lo que sale del cuerpo y lo que no es adecuado para la ingesta; la otra, es el ritual indígena de limpieza de un lugar, donde un Curaca, reparte la chicha y realiza su limpieza con plantas mientras fuma y fuma tabaco. A pesar de que fumar sea rotundamente prohibido en la cocina (y ahora por ley, en cualquier sitio público), la imagen de la anciana permanece en algunos restaurantes haciendo homenaje a las fantásticas delicias culinarias que preparaban nuestras abuelas de antaño. Al parecer, tabaquito y medio, además de significar que el camino el largo y demorado, hace también referencia a largas horas de trabajo en la cocina con preparaciones muy elaboradas y a familias extensas de buen comer, nada mas ejemplarizante que los dulces de maíz, arroz, piña, coco, brevas y leche preparados por algunas de nuestras mamás o abuelas.









